Noticias RCN: Chikunguña, el virus de las licoreras en la Costa

26. diciembre, 2014 Ultima Hora No comments

No hay duda de que Colombia vive, al menos en las regiones donde sobrevive el famoso mosquito portador de Chikunguña, una emergencia sanitaria ante la que nadie estaba preparado: ni los hospitales, ni los centros de salud, ni las farmacias, ni los distribuidores de acetaminofén y mucho menos las licoreras. Estas últimas, no precisamente porque el alcohol funcione como un analgésico de los síntomas de las enfermedad, ese dolor en las rodillas y codos que convierte los cartílagos articulares en un tablero de tiro al blanco, y sí a raíz de un impedimento al consumo ostentoso y excesivo de ron en las festividades.

En la Costa están preocupados porque los expendios de licores pueden no tener su diciembre. Pueden caer, guardadas las proporciones, en una recesión parecida a la de Estados Unidos en el 29 por culpa del Chikunguña. En los pueblos se regó, como pan caliente, que la enfermedad demanda unos meses de abstinencia para el paciente. Los más positivos hablan de seis meses.

“Para los que nos gusta el trago es un problema”, expresó la periodista española Salud Hernández en RCN La Radio.

En el municipio de Cereté, Córdoba, una licorera tuvo que bajar sus precios ante la falta de hígados saludables. Pues según se dice, la enfermedad afecta directamente el órgano.

“Dicen que en Montería un señor que estaba con Chikunguña se tomó unas cervezas y se murió”, comentó una mujer en un debate de terraza.

En una zona donde la fiesta se apodera de cada esquina, calle, terraza y bulevar, la problemática trasciende más allá de lo absurdo que podría parecer la noticia. Sin embargo, no es una preocupación menor para un amplio sector gremial que se mantiene de emborrachar ciudadanos. En general, es preocupante para un país que figura dentro de los primeros puestos del ranking como consumidores de alcohol en el mundo.

Carillo, un pequeño corregimiento del municipio de San Pelayo en Córdoba, tuvo la peor nochebuena de los últimos años, pues según los habitantes, sólo se vendieron cinco botellas de ron. Al parecer, para acompañar la celebración de los pocos que aún no pasan por la picadura del mosquito.

“No hay ningún estudio que demuestre que el paciente con Chikunguña no pueda tomar. La gente piensa que así como hay una inflamación externa, hay una en el hígado y el vaso, lo cual es normal en muchas otras enfermedades. Creo que el problema radica en que pueden haber pacientes con problemas hepáticos de base como cirrosis o hepatitis”, explicó Inés Loaiza, médica epidemióloga.

Ninguna campaña oficial ha surgido sobre el tema. Y la desinformación hizo, por primera vez, un bien para los pueblos de la Costa Caribe; en donde es mucho más creíble la opinión del primo del hermano del vecino, pues ellos tienen un cuñado que es experto en la materia, un enfermero del hospital municipal. Tal vez, piensan algunos, si eso de que todo funciona al revés, el Gobierno debería desentenderse de la campaña “si va a manejar, no tome”, a ver si por fin la premisa da resultados.

Por el momento, el Chikunguña agudiza el problema de las licoreras, los hospitales y centros de salud; incluso, ya hay indicios que la comunión de vino en las iglesias puede llegar a ser suprimida en los próximos días. Como dato positivo, la emergencia del virus ha evitado otras emergencias a nivel de accidentalidad en una temporada siempre complicada. El tiempo de la emergencia es indefinido, aunque es posible que en este Macondo increíble e irreal, aparezca un antídoto casero que permita la mezcla de licor y el virus. Es hora que volver al batido de noni: la fruta que científicamente nunca sirvió para nada pero que todo curó. Bien hacían en llamarla ‘la fruta de Dios’, era un acto de fe.

 

*Con información de noticiasrcn.com

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